¡Vergüenza! La familia tuvo que insistir para que la causa no sea caratulada como suicidio

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La muerte de Rocío Orellana, una joven madre de 30 años, de Cerrillos, había sido inicialmente catalogada como suicidio. Sin embargo, su familia denunció antecedentes de violencia por parte de su pareja y manipulaciones en la escena del crimen.

Las hermanas de Rocío, Aldana y Vanina, relataron una trama de violencia y control que su hermana sufrió durante 8 años por parte del padre de sus hijas. A pesar de las denuncias y las medidas de protección, el hombre continuó acosando y agrediendo a Rocío.

Aldana recordó un episodio en el que presenció la violencia de su cuñado hacia Rocío: “Nos juntamos para festejar el día de la madre y cuando él llegó comenzó a discutir con Rocío, se la llevó a la pieza y la golpeó. Yo atiné a sacar a mi sobrina para que no vea esa escena y cuando entré a la habitación ella estaba tirada en el suelo toda ensangrentada”, contó en los medios. 

Señales de manipulación en la escena

Vanina también denunció que su cuñado había sido el primero en reportar el fallecimiento de Rocío a las autoridades y que estaba en la escena del crimen cuando llegaron los familiares. “Cuando llego mi hermana ya había sido manipulada. Se encontraba desnuda y las pruebas que se llevaron no tenían nada que ver con la situación.

La familia cuestionó la investigación inicial, señalando incongruencias en la escena del crimen y lesiones visibles en el cuerpo de Rocío. Vanina logró fotografiar quemaduras, rasguños, hematomas e incluso dos dedos quebrados en el cuerpo de su hermana. Con estas pruebas, logró convencer a las autoridades de realizar una nueva autopsia durante la tarde del martes 1 de abril y de investigar el caso como un posible femicidio.

El Primero del Valle

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